Marta va a llegar al mundial de Brasil casi con 41 años, los mismos que tuvieron que pasar para que el fútbol practicado por mujeres en el pais de la zamba, deje de ser prohibido. ¡Sí, estuvo prohibido durante cuatro décadas!
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| La 10 sigue vigente. Foto: difusión |
Y que no nos sorprenda semejante insensatez si por esos tiempos, el machismo imperante era un dogma tan arraigado que el poderoso sudamericano, amo del deporte en esta parte del continente, también practicaba (y practica en algunos casos) sin remordimientos. Es así y solo así que frenó los deseos de las mujeres de aquella época y las marginó de toda práctica deportiva.
Hoy la cosa es distinta, pero antes el régimen autoritario del presidente Getulio Vargas, firmó un decreto en el que decía lo siguiente: A las mujeres no se les permitirá practicar deportes incompatibles con la condición de su naturaleza (¿?) en palabras comunes: la mujer debe cumplir un rol de sumisión en la sociedad y su deber no está en los deportes...
Por ese entonces, Marta no nacía y Formiga a penas daba sus primeros pasos de vida. En 1984 cuando cae el gobierno de turno se anula ese decreto y dos años más tarde, la maravillosa Marta ve la luz de este mundo y el fútbol conocería a su discípula, su estandarte y la máxima referente sudamericana en el mundo de todos los tiempos.
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| Marta celebra eufórica. Foto: difusión |
Hace unos días, Marta Vieira Da Silva, hizo un golazo a su fiel estilo: potencia más velocidad y regate. Habilidad pura para dejar sembradas a sus dos defensoras; que de manera ilusa pensaron si quiera por un momento que podían arrebatarle el balón. Una tercera entró en escena, pero antes que le ponga el pie, Marta empujó el balón justito a la salida de la arquera. ¡Vaya ingenuidad! porque esa Marta parecía la de mitad de los dos mil. Una verdadera máquina de sortear rivales y enfundar el zapatazo para convertir los goles arrancando siempre desde atrás, corriendo a balón dominado como si fuera una constante de lo que le tocó vivir: luchar ante la adversidad, ir para adelante, sacudirse los problemas y sacar la furia contenida en esas icónicas celebraciones.
Ésta por ejemplo, fue ardiente. Vibrante. Una Marta con los ojos encendidos mientras agitaba los brazos y señalaba su nombre en la espalda para decirle al mundo que el fútbol femenino es una realidad hace rato y que ella, máxime de ese fútbol resiliente es historia viva.
Casi dos décadas después, la soñadora diez sigue vigente jugando al más alto nivel y esperemos que pueda llegar a disputar el mundial que su país organizará en el 2027. Ella se lo merece más que nadie, incluso ganarlo y recibir la ovación de toda la 'galera' y, nosotros, como no, también nos merecemos verla cerrando el ciclo que comenzó con el cese de la prohibición del fútbol en Brasil. Todo estará alineado en ese momento y Marta se convertirá en leyenda viva, si es que acaso ya no lo es.


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